"Su hijo se paso de trolo, señor..."

Es cierto que la paranormalidad es caracteristica de Plusmar, pero lo que voy a contar, si bien no tiene nada de paranormal, es un hecho un poco extraño del que fui espectador indirecto en otra empresa de micros y que me llamo la atencion, no solo por la rareza del hecho en si, si no que por sobre todas las cosas era medio incomodo del lugar en el que (casi) fue consumado.
Tome un micro de la empresa Dumas Cat con destino a La Plata a eso de las 00:40hs de un Domingo. Me acomode (ahí si que hay comodidad) como para dormir hasta Pekin sin escalas. Todo iba barbaro. Iba, hasta que dejo de ir. Y no me refiero a la parte mecanica del viaje, si no a la otra por igual de importante: la social.
No es que me molesten cada uno de los ruidos que un ser humano provoca en un colectivo, pero a decir verdad, entre una tos y un pete, me quedo con la tos, sobre todo porque no trae mayores consecuencias como lo segundo (segun, si uno es participe de lo segundo hay que ver hasta donde no le gusta...).
Bien, ya adelante de que se trata este breve relato, ahora me voy a dignar a contarlo.
Cerca de las 3 o 4 de la mañana, con un ambiente calmo, de estépa, se empiezan a sentir rudios caracteristicos de golpes contra el piso. Fuertes y seguidos.
Pense en alguna señora que se le habia caido algun bolso, pero dado la insistencia con que se sucedian los sonidos, lo descarte inmediatamente.
Hubiese seguido en mi tarea de pensar que originaba los golpes de no haber sido por la mujer que, con la agilidad de Superman y la voz de vehemente de un hincha de Midland, baja rapido la breve escalera que conduce a la cabina del chofer y le comenta al chofer a gritos: "Chofer, chofer, se estan pegando, se estan pegando...". Y ahi entendi todo. Se estaban, claramente, cagando a trompadas.
El chofer, molesto porque le habian cortado la torrada, cual Flash se saco un poco la lagaña y decidio hacer de arbitro pacifista, por lo cual intervino con un dulce y delicado: "Muchachos, basta!...". Fue tan delicado que supuse que el proximo mamporro aterrizaba en la trompa del colectivero, por delicado.
Un par de tirones de camisa, unos gritos. Alguien dice: "¿Pero como vas a reaccionar asi?", y empezo la parte increible.
Una vez "calmo" el asunto, los choferes se dignaron a encarar el tema por la via judicial y no tuvieron mejor idea que llamar a la policia de Chacabuco (lugar en donde el destino nos habia dejado), que lo unico rapido que hizo en la noche fue llegar hasta el micro (y con eso les digo todo).
Ingresamos a la ciudad, directamente al destacamento policial. Para esta altura ya toda la gente estaba con los ojos bien abiertos y tomandose el trabajo de que la bolilla que habia empezado a correr arriba del bus llegara claramente hacia todas las direcciones dentro del espacio vehicular.
Lo siguiente fue un show: no solo todos nos enteramos de que habia sido penal, si no tambien quien lo queria patear y quien no lo dejo.
Me resigne a no enterarme mucho mas, y dada la eterna demora de los oficiales en el papelerio que se debia hacer, baje a fumar un rato.
Y abajo estaban mas enterados que arriba del micro, por ende, me entere de todo: habia sido una mano dentro del area. Del area genital. Y entre dos personas del mismo sexo, religion, tipo de documento y fanatismo culinario (si, con doble sentido).
Parece ser que en esta escena de 2, uno no habia entedido bien el lenguaje de señas que el compañero le que quiso significar, y por ende, cago la obra.
Hablando claro de una vez por todas: uno se la comia y el otro no. Lo cual llevo a la negacion rotunda de quien no simpatizaba para el Club Atletico Boca Abajo, y la insistencia de quien si militaba en dicho club. Hecho que, intensificado por la insitencia del militante, derivo en una respuesta a piñas (o cachetazos) limpios por parte del ateo de clubes.
Obviare los detalles de los familiares que acompañaban a quien se agacho a buscar el jabon porque me da pena lo que tuvieron que pasar en ese micro.
Bien, luego de 2 horas y muchos chistes de colectiveros sobre el asunto, el micro marcho nuevamente hacia La Plata. Cabe aclarar que este pequeño altercado nos demoro 4 horas el viaje. Un bajon. Y otra cosa: al ejecutante lo dejaron en cana. Se rumorea que fue a juicio y en el expediente figuraba "...marchó preso por tiragoma".

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